Tus manos

¡¡¡Hola de nuevo parejas casaderas!!!

¿A qué adivino una cosa? Seguro que nunca os acordáis de esa parte de mí que recubre vuestras manos hasta me hacéis una herida, sobre todo si os hacéis un corte con una hoja de papel, mira que fastidia ¿verdad?. Y encima parece que cuando te la has hecho, todo choca contra ella… Pues sí, y es que las manos tienen más importancia de la que os creéis. En principio, les debéis que seáis humanos pues gracias a que los homínidos desarrollaron su función prensil, es decir, comenzaron a poder agarrar cosas, se produjo el salto en la cadena evolutiva. Es una manera muy sencilla de explicar la teoría de la evolución, pero creo que es muy descriptiva.

Es más, vuestras manos son una carta de presentación “alucinante”.  Vuestras MANOS HABLAN y dicen mucho de vosotros, si sois cuidadoso, limpios, detallistas, sencillos o por el contrario os gustan los excesos…
Os quiero advertir que el día de vuestro enlace, van a ser unas de las protagonistas pues, cuando repaséis el álbum de fotos, veréis que aparecerán de manera destacada en muchos momentos: intercambio de arras, detalles con el ramo de la novia, entrelazado de manos de los novios, caricias y, cómo no, la entrega de los anillos…

Así que, quiero que a partir de ahora, tengáis conciencia de mí en esta zona porque además, eso os servirá para que en el futuro vuestras manos no den muestra de todo lo que sufren a lo largo de su vida.

Pensad que están expuestas a la intemperie la mayor parte del tiempo, con lo que eso significa: aguantar frío, calor, el sol, agua, productos químicos… Además, si os acordáis del post Soy tu piel, yo no soy la misma en el dorso que en las palmas de las manos; en la primera soy mucho más fina y frágil que en la segunda, por eso deberéis tratarla como si fuera el contorno de los ojos. Con el tiempo, al igual que el resto de mí, pierdo elasticidad, firmeza y las manchas terminan por aparecer si no se me ha protegido adecuadamente, con lo que doy muestras del envejecimiento antes que en ningún otra parte del cuerpo.

Los consejos que debéis tener en cuenta son prácticamente los mismos que os conté en el post Cuidados básicos de la piel, pero con alguna salvedad debido a la presencia de las uñas:

  • Debéis hidratarme cada vez que os lavéis las manos, igual que hacemos (o deberíais hacer) cada vez que os ducháis y si, por pereza, tiempo o circunstancias no lo hacéis, hacedlo, al menos, una vez o dos veces al día; si es por la noche (algo que os aconsejo) aplicad un poco más de cantidad a modo de mascarilla, para que se recuperen. Mi recomendación es que tengáis un botecito de crema en el bolso, en la mesa del despacho, en la mesilla de noche… y así siempre tendréis “a mano” (nunca mejor dicho) la hidratación. De esta forma luciréis unas manos frescas y elásticas, con apariencia juvenil siempre.
  • Exfoliarlas una o dos veces por semana para retirar las células muertas que se acumulan en la epidermis favoreciendo que la hidratación que realicemos después penetre mucho mejor.
  • Las uñas. Os aconsejo limarlas en lugar de cortarlas, sobre todo si no son muy largas. De esta manera evitaréis que se rompan más.
  • Con la cutícula debéis tener un especial cuidado porque actúa como una selladora entre el dedo y la uña, evitando infecciones y problemas por lo que es preferible que no la retiréis. Si os hidratáis a diario y, simplemente, las ablandáis con agua tibia o algún producto específico para ellas, podréis empujarlas con un “palito de naranjo”, consiguiendo que tengan un estupendo aspecto y protejan vuestras uñas y así nunca veréis los dichosos padrastros, tan molestos.
  • Os podéis aplicar bases para las uñas, bien para proteger o para tratar, especialmente si las chicas vais después a utilizar algún esmalte de color. Esto evitará que las uñas, al ser porosas, absorban los pigmentos y se coloreen mostrando un aspecto un poco feo.

Estos consejos que os doy, son tanto para las chicas como para los chicos. ¿Sabéis qué desagradable resulta cuando alguien te acaricia y parece que te están pasando un papel de lija?, o ¿cuando alguien te da un apretón de manos y es como si te estuvieran ofreciendo un cactus? Pues lo dicho, a cuidarse las manos que son
vuestra carta de presentación al mundo, al igual que vuestro rostro.

Mi dueña intenta tenerlas siempre cuidadas utilizando un tratamiento que le encanta y que además le sirve también para los pies, otros grandes olvidados.

Y vosotros ¿les prestáis la atención que merecen? ¿Queréis conseguir unas MANOS DE SEDA?

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Cuidado básicos para tu piel

Tengo una máxima en mi vida

“LA LIMPIEZA ES LA MADRE DE LA BELLEZA”

Pues sabiendo esto, os podéis imaginar cuál fue la expresión de esa parte de mí que se encuentra en el rostro de mi “dueña” cuando escuchó decir a una persona allegada a ella que sólo se lavaba la cara con agua. Sentí que la parte de mi contorno de ojos (vamos del de mi dueña) iba a estallar al sentir que los ojos se le iban a salir de sus órbitas. Mi dueña, muy digna, le preguntó que si sólo se lavaba las manos con agua después de estar en contacto con otras personas, con la polución (sobre en todo en las ciudades), el aire, el polvo, maquillajes…

Evidentemente, el agua sola no basta, así que os contaré los pasos básicos que deberíais tener como rutina para que yo, tu piel, pueda lucir sana y radiante. Puedo decir que los podemos dejar en cinco pasos: limpiar, exfoliar, refrescar, proteger e hidratar. Vamos a explicarlos brevemente.

LIMPIAR. Como os he dicho antes es mi máxima, por lo cual es muy importante para mí. Y no sólo con agua, claro. Lo primordial es que conozcáis vuestro tipo de piel (os remito a mi anterior post Soy tu piel) porque así podréis elegir un producto más adecuado al mismo.

Si vuestra piel corresponde a un tipo mixta-grasa deberíais utilizar un producto más fuerte, con algún ingrediente que actúe en la absorción del sebo y exceso de aceite pero sin dejar de hidratar. Si por el contrario, fuese del tipo seca o sensible, el producto a utilizar deber ser más suave y que sus componentes, a la vez que limpien, hidraten. Todos los productos a utilizar deben ser libres de aceites (oil free), no comedogénicos (que no obstruyan los poros para que no aparezcan espinillas y eviten el acné) e hipoalergénicos (que no irriten). Para las pieles que tengan acné o circunstancias más especiales como psoriasis, dermatitis… lo primero que se debe hacer es visitar a un médico especialista que os asesore.

La forma de realizar esta limpieza debe ser la siguiente:

  1. Lávame las manos puesto que si las tengo sucias, pueden contaminar el producto que vamos a utilizar para realizar esta labor en el rostro
  2. Aplicar el producto (formato leche, gel, crema, loción…) en los 5 puntos de mi óvalo facial (frente, mejillas, nariz, mentón)
  3. Humedéceme y masajea con movimientos circulares y ascendentes por todo el rostro, cuello y escote (que también es cara, jajaja). Si disponéis de un cepillo facial es el momento de utilizarlo, con ligeros movimientos y dejando que actúe. Mi dueña desde que probó uno, le encanta y es verdad que mi luz y mi tono han cambiado, al igual que el aspecto de mis poros, puesto que este utensilio potencia hasta en un 85% la limpieza.
  4. Procede a retirar todo el producto con abundante agua tibia (ni caliente, ni demasiado fría).
  5. Sécame con una toalla limpia y a toquecitos, sin frotar.

EXFOLIAR. Si habéis leído el post Soy tu piel, y os acordáis del dibujo, en nuestra capa cornea se acumulan las células muertas que nos protegen pero, que si no retiramos su exceso, impiden que yo pueda regenerarme en buenas condiciones, dejando paso a las células nuevas y que pueda tener mayor luminosidad. Además me ayuda a disminuir arrugas, cicatrices, eliminar o disminuir la intensidad de las manchas…

Una exfoliación debería realizarse una vez a la semana. Para pieles mixtas y grasas, podría hacerse hasta en dos ocasiones a la semana.

Evidentemente también es recomendable exfoliar el resto del cuerpo por los mismos motivos y sobre todo aquellas partes que pueden estar más en contacto con el medio ambiente (piernas, brazos, manos…)

REFRESCAR O TONIFICAR. Después de la limpieza y/o exfoliación es aconsejable tonificarme para equilibrar mi PH. De esta forma haremos que el producto que se va a utilizar después penetre mucho mejor y actúe de una forma más eficaz.

HIDRATAR. Es sabido que nuestro cuerpo tiene una gran cantidad de agua y que es necesaria para realizar muchas de nuestras funciones vitales. Por ello también influye en mi aspecto, y también estoy compuesta por agua. Este agua se va perdiendo (al igual que otros de mis elementos) con el paso del tiempo y es por ello que, además de beber, debéis aplicarla directamente a través de lociones y cremas emolientes.

Las causas que pueden provocar mi deshidratación (pérdida del agua) van desde las de origen interno como son la herencia genética, enfermedades, medicamentos, la edad… y las de origen externo como son el frío (produce vasoconstricción lo que provoca menor riego sanguíneo por la piel), el calor (que provoca directamente la evaporación), los productos químicos como detergentes, cosmética no adecuada, excesiva limpieza.

Por eso no dejéis nunca de hidratarme si queréis que luego no os ponga mala cara ¿de acuerdo?.

PROTEGER. Todos sabemos que el sol, al igual que el agua, es esencial para la vida, pero también sabemos que este sol puede dañarnos de forma irremediable. Desde hace años se conocen los daños que el sol ejerce, en este caso, sobre mí, pues es un (si no el más importante) de los factores que más inciden en mi envejecimiento. Además puede provocarme quemaduras (y sus correspondientes marcas), manchas difíciles de eliminar y en los casos más graves, cáncer de piel. Y estos daños además, no son visibles inmediatamente sino que yo, los voy acumulando y como tengo mucha memoria, llegará un día en que te lo haré recordar.

Esto no quiere decir que me tengas que tapar por completo sino, que debes protegerme con productos adecuados a la situación y que contengan un SPF (Sun Protection Factor) o factor solar adecuado al momento, para que puedas prevenir estos efectos tan nocivos.

Todo esto que os cuento y que parece un mundo, se puede realizar todos los días en tres minutos por la mañana y otros tres minutos por la noche. Así que, no tienes excusas. Si lo que te pasa es que nunca has tenido esta rutina, no es tarde para empezar.

Recuerda, soy el órgano más grande que tienes y el primero que ve todo el mundo, ¿no quieres que lo que vean sano, luminoso y cuidado?