Soy tu piel

¿Hola?….sí, sí… a ti te hablo…. Soy tu piel.

Ahora que te has decidido a dar el paso de compartir tu vida con otra persona y estás empezando a pensar en invitados, el vestido, el lugar de la celebración… es importante que pienses en mí también.

¿Sabías que soy el órgano más grande que tienes en tu cuerpo? No te lo imaginabas ¿verdad?… por eso tienes que saber cómo soy para poder cuidarme de la mejor manera posible, y no sólo para prepararme para ese gran día tan especial que vais a vivir, sino para ¡TODA LA VIDA!.

En primer lugar deberías saber qué tipo de piel es la que tienes. Habrás oído un montón de clasificaciones, seca, grasa, mixta, sensible…. pero hay tantos agentes que influyen en el aspecto y la salud de tu piel que hay que tener en cuenta muchos factores. Os dejo este dibujo para que visualicéis el ajetreo de vida que llevo. Básicamente estoy formada por tres capas:

Hipodermis: la más interna. Por curiosidad os contaré que la zona dónde esta capa es más gruesa es en la planta de los pies ya que sostengo el peso de todo el cuerpo y necesito un buen apoyo. Y ¿sabéis cuál es una de las zonas del cuerpo donde no existe esta capa?….¿lo adivináis?…pues en el contorno de los ojos, por eso el cuidado tan especial que debéis tener conmigo en esta zona.

Dermis: es la capa situada debajo de la epidermis y su grosor es de 20 a 30 veces mayor que esta última (aunque en el dibujo no lo parezca). Podéis imaginar que es como una malla o red formada por colágeno, elastina, ácido hialurónico, vasos capilares por donde fluye a irrigación sanguínea, folículos pilosos (nacimiento del pelo), glándulas sebáceas, células nerviosas (es donde siento calor, dolor, frío, presión, cosquillas)… Con el paso del tiempo esta red va perdiendo parte de sus componentes por lo que se hacen evidentes la falta de firmeza, densidad, tersura….. Pensad en como reacciono si me pellizcáis en el cuerpo de un bebé o en el de un anciano. La de este último tarda más en volver a su ser debido a que ha ido perdiendo parte de esos elementos que proporcionan mi estructura.

• Y Epidermis, la capa externa, la que tocáis directamente con los dedos. Aquí no existe riego sanguíneo por lo que se nutre de la dermis y, aunque comparándola con la dermis es muchísimo más estrecha, tiene varias capas. Entre ellas destaco la capa basal donde se alojan los melanocitos (causantes de mi pigmento y de la posibles manchas) y de donde surgen las “células nuevas” que viajan hasta la capa cornea donde mueren. Este viaje dura 48 días: 2 semanas el camino desde la capa basal (nacimiento) hasta llegar a la capa cornea y 4 semanas más el atravesar toda la capa cornea donde se acumulan. Esta capa cornea sirve para protegerte pero no debe ser ni muy gruesa ni muy fina, esa es la razón de tener que EXFOLIARME de vez en cuando (una vez a la semana, sería perfecto).

Además de este proceso natural propio que tengo, me afectan también los cambios de tiempo, tus cambios hormonales, la exposición al sol, tu ánimo, tu edad (que es la mía), las dietas, fumar…  Incluso habrás notado que yo no soy la misma en tu rostro que en otras partes de tu cuerpo, es más, incluso en tu rostro, puede que tengas zonas diferentes a otras…. Hay que estar atento a las condiciones en las que me encuentro en cada momento para darme aquello que necesito.

Lo ideal sería tener una piel NORMAL, pero casi me arriesgo a decirte, que eso no existe: sería una piel equilibrada que funciona correctamente, luminosa, fina, suave, tersa y flexible, en la que no se apreciaran zonas de sequedad, poros abiertos, ni otras alteraciones cutáneas como rojeces, bolsas, venitas, etc., ya que correspondería a una persona cuyo sistema circulatorio y linfático funciona correctamente y tiene un metabolismo en perfecto equilibrio. Algo que, como sabemos, no suele suceder debido a los factores agresivos con los que me enfrento a diario.

Lo que sí podemos es distinguir 4 tipos de piel, considerados los más comunes y donde seguro que yo tendré un hueco:

  • Seré SECA: si notas que estoy tirante, opaca, áspera, quebradiza, mis poros son diminutos, tengo arrugas y descamación
  • Seré GRASA: si tengo brillo, mi tacto es aceitoso, los poros están dilatados, tengo granitos y/o puntos negros, sobre todo en la zona de las aletas de la nariz, textura resbaladiza o áspera
  • Seré MIXTA: si ves que tengo zonas que parecen que pertenecen a la piel grasa, especialmente en la zona T (frente, nariz y barbilla) y otras a la piel seca
  • Seré SENSIBLE si tiendo a tener rojeces, irritaciones, tirantez o pico y si me altero ante cualquier cambio hormonal, emocional…

En el siguiente post, “Los Cuidados básicos de la piel del rostro” os explicaré los cuidados imprescindibles que tenéis que darme y las necesidades específicas para cada una de ellas, pero mientras tanto:

¿Qué tipo de piel crees que tienes tú?

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