La piel del hombre y sus diferencias con la mujer. Sus cuidados

Pues sí, también existen diferencias entre hombres y mujeres respecto a mí.

Y aprovechando que hoy es el aniversario de boda de mi dueña voy a dedicar el post de hoy a los hombres e intentaré explicar esas diferencias e incidir en el cuidado que deben prestarme los chicos.

Si os acordáis del dibujo que os dejé en el post Soy tu piel y os conté las partes de las que estoy compuesta, en el caso de los hombres habría que decir que:

1. La EPIDERMIS, que es la parte más exterior, la que tocáis con los dedos, es más gruesa en los hombres, hasta un 25% y también más rugosa, debido a que la capa cornea (donde se quedan las células muertas) es más espesa y, por lo tanto, más resistente.

2. La separación entre la Epidermis y la DERMIS, no es tan nítida como en las mujeres.

3. Tengo, en el caso de los hombres, las hormonas masculinas (andrógenos) y la existencia de más glándulas sebáceas. Es lo que provoca que por regla general yo, en mi versión masculina, sea más grasa, aparezcan granitos, sobre todo en la pubertad, aunque la zona de las mejillas y cuello, por causa del afeitado, la suelo tener más reseca e irritada. Con el tiempo esta grasa irá despareciendo y si lo unimos al poco cuidado que suelen tener los hombres conmigo, surgirá la sequedad.

4. Poseo más folículos pilosos, es decir, que tengo más pelos, por lo que la probabilidad de que se enquisten algunos es más alta, sobre todo en la zona de la barba y debido al afeitado.

5. El ph (Potencial de Hidrógeno) lo tengo más ácido en los hombres, por eso suele ser más resistente que el de las mujeres. Cuanto más alcalino se vuelve (lo contrario a ácido) está más vulnerable a enfermedades.

6. El colágeno se encuentra en mayor cantidad que en las mujeres. Esto hace que los hombres envejecen (la aparición de arrugas) más tarde que las mujeres pero las líneas de expresión son más gruesas que en ellas cuando aparecen. Por el contrario la flacidez les aparece antes.

Por eso, porque soy diferente en los hombres, no deberíais utilizar los mismos cosméticos que vuestras mujeres, madres, hermanas… Los hombres tenéis que concienciaros (menos mal que cada vez ya sois más) en que me tenéis que cuidar, con vuestros productos específicos y, básicamente, con la misma rutina que os explique en el post de los Cuidados básicos. Es decir, eso del agüita y el jabón, no es suficiente.

Pero para ponerlo fácil os los voy a enumerar a continuación:

1º. LIMPIEZA. Previa al afeitado. Con un producto adecuado, si soy más grasa, con uno que no sea comedogénico, aplicándolo con movimientos circulares y ascendentes. Aclararlo con agua templada, para prepararme a recibir el paso siguiente, el afeitado si es por la mañana y la hidratación/nutrición si es por la noche. Sí, también tenéis que limpiarme por la noche, que habéis pasado todo el día por ahí soportando agresiones y debéis asearme…

2º. EL AFEITADO. De la misma forma se debe utilizar el producto adecuado para cada uno, pues la barba no es la misma en hombres jóvenes que en maduros, los hay que tienen una barba “más dura”, los que tienen mayor cantidad de vello. Se recomienda hacerlo después de la ducha porque los poros están más abiertos debido al agua caliente y facilita el afeitado.

3º. CALMAR. Después de un buen afeitado la piel ha sufrido una agresión importante por lo que es necesario aliviarla con productos que no contengan alcohol para que no se irrite más de lo que ya está, y que contentan extractos o ingredientes calmantes.

4º. HIDRATACIÓN. Evidentemente hay que hidratarse, al igual que las mujeres, porque el frío, el calor, el viento, la contaminación… es decir, todo lo que puede causar deshidratación, también os afecta a vosotros. Incido en lo mismo, tenéis que encontrar el producto adecuado para vuestro tipo de piel. ¡Ah! Y recordad que la cara llega hasta el escote….no seáis tacaños y aplicar todo vuestro tratamiento cosmético hasta esta zona.

5º. PROTEGER. Por supuesto, tenéis que protegerme, el sol os quema también, así que no olvidéis hacerlo a diario, tanto en invierno como en verano. Una opción sería usar la hidratante con protección solar y así no tener que usar tantas cositas que os soléis abrumar con tanto bote.

6º. CONTORNO DE OJOS. También es una de las zonas más delicadas, sigo siendo más fina en esa parte del cuerpo así que debes aplicarme producto adecuado para que las bolsas y las arrugas no aparezcan o mejoren su aspecto.

7º. EXFOLIACIÓN. Lo pongo en último lugar porque es un paso que se debe hacer de una a dos veces por semana. Os ayudará a eliminar las células muertas (que en vuestro caso esta capa cornea es más gruesa) y evitaréis que los pelitos de la barba se encarnen.
Este paso lo hacéis después de limpiarme y antes de afeitarme.

8º. MASCARILLAS. También las podéis utilizar, lo que hacen es ofrecer un extra de hidratación, nutrición o un equilibrio de la grasa. Recomendable usarlas después de la exfoliación y de una a dos veces por semana.


Pero el cuidado no sólo me lo tenéis que dedicar en el rostro, sino que el resto del vuestro cuerpo también es importante. Vuestras manos acarician, y debe ser muy desagradable que alguien te acaricie y al mismo tiempo te arañe cual Freddy Krueger, porque las tenga llenas de pellejitos, uñas mal cortadas, ásperas….. Hoy en día los chicos también os sometéis a técnicas de depilación, masajes y tratamientos varios. Es un gusto ver que habéis tomado conciencia de vuestra imagen, así que por lo que a mí me toca, estoy encantada. Y hacedme caso, eso de “el hombre y el oso cuanto más feo más hermoso” se quedó atrás.

Si todavía no habéis empezado a cuidaos, la boda es una excusa perfecta para empezar y que no lo dejéis nunca. Una buena opción sería que os regalaseis una sesión de belleza en pareja, veréis lo relajante y divertido que puede llegar a ser. Yo os prometo que si lo hacéis, os recompensaré dentro de unos años….

Si no sabéis cómo, mi dueña os podrá ayudar encantada.

¿Estáis dispuestos a llevar a cabo el reto?

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Cuidado básicos para tu piel

Tengo una máxima en mi vida

“LA LIMPIEZA ES LA MADRE DE LA BELLEZA”

Pues sabiendo esto, os podéis imaginar cuál fue la expresión de esa parte de mí que se encuentra en el rostro de mi “dueña” cuando escuchó decir a una persona allegada a ella que sólo se lavaba la cara con agua. Sentí que la parte de mi contorno de ojos (vamos del de mi dueña) iba a estallar al sentir que los ojos se le iban a salir de sus órbitas. Mi dueña, muy digna, le preguntó que si sólo se lavaba las manos con agua después de estar en contacto con otras personas, con la polución (sobre en todo en las ciudades), el aire, el polvo, maquillajes…

Evidentemente, el agua sola no basta, así que os contaré los pasos básicos que deberíais tener como rutina para que yo, tu piel, pueda lucir sana y radiante. Puedo decir que los podemos dejar en cinco pasos: limpiar, exfoliar, refrescar, proteger e hidratar. Vamos a explicarlos brevemente.

LIMPIAR. Como os he dicho antes es mi máxima, por lo cual es muy importante para mí. Y no sólo con agua, claro. Lo primordial es que conozcáis vuestro tipo de piel (os remito a mi anterior post Soy tu piel) porque así podréis elegir un producto más adecuado al mismo.

Si vuestra piel corresponde a un tipo mixta-grasa deberíais utilizar un producto más fuerte, con algún ingrediente que actúe en la absorción del sebo y exceso de aceite pero sin dejar de hidratar. Si por el contrario, fuese del tipo seca o sensible, el producto a utilizar deber ser más suave y que sus componentes, a la vez que limpien, hidraten. Todos los productos a utilizar deben ser libres de aceites (oil free), no comedogénicos (que no obstruyan los poros para que no aparezcan espinillas y eviten el acné) e hipoalergénicos (que no irriten). Para las pieles que tengan acné o circunstancias más especiales como psoriasis, dermatitis… lo primero que se debe hacer es visitar a un médico especialista que os asesore.

La forma de realizar esta limpieza debe ser la siguiente:

  1. Lávame las manos puesto que si las tengo sucias, pueden contaminar el producto que vamos a utilizar para realizar esta labor en el rostro
  2. Aplicar el producto (formato leche, gel, crema, loción…) en los 5 puntos de mi óvalo facial (frente, mejillas, nariz, mentón)
  3. Humedéceme y masajea con movimientos circulares y ascendentes por todo el rostro, cuello y escote (que también es cara, jajaja). Si disponéis de un cepillo facial es el momento de utilizarlo, con ligeros movimientos y dejando que actúe. Mi dueña desde que probó uno, le encanta y es verdad que mi luz y mi tono han cambiado, al igual que el aspecto de mis poros, puesto que este utensilio potencia hasta en un 85% la limpieza.
  4. Procede a retirar todo el producto con abundante agua tibia (ni caliente, ni demasiado fría).
  5. Sécame con una toalla limpia y a toquecitos, sin frotar.

EXFOLIAR. Si habéis leído el post Soy tu piel, y os acordáis del dibujo, en nuestra capa cornea se acumulan las células muertas que nos protegen pero, que si no retiramos su exceso, impiden que yo pueda regenerarme en buenas condiciones, dejando paso a las células nuevas y que pueda tener mayor luminosidad. Además me ayuda a disminuir arrugas, cicatrices, eliminar o disminuir la intensidad de las manchas…

Una exfoliación debería realizarse una vez a la semana. Para pieles mixtas y grasas, podría hacerse hasta en dos ocasiones a la semana.

Evidentemente también es recomendable exfoliar el resto del cuerpo por los mismos motivos y sobre todo aquellas partes que pueden estar más en contacto con el medio ambiente (piernas, brazos, manos…)

REFRESCAR O TONIFICAR. Después de la limpieza y/o exfoliación es aconsejable tonificarme para equilibrar mi PH. De esta forma haremos que el producto que se va a utilizar después penetre mucho mejor y actúe de una forma más eficaz.

HIDRATAR. Es sabido que nuestro cuerpo tiene una gran cantidad de agua y que es necesaria para realizar muchas de nuestras funciones vitales. Por ello también influye en mi aspecto, y también estoy compuesta por agua. Este agua se va perdiendo (al igual que otros de mis elementos) con el paso del tiempo y es por ello que, además de beber, debéis aplicarla directamente a través de lociones y cremas emolientes.

Las causas que pueden provocar mi deshidratación (pérdida del agua) van desde las de origen interno como son la herencia genética, enfermedades, medicamentos, la edad… y las de origen externo como son el frío (produce vasoconstricción lo que provoca menor riego sanguíneo por la piel), el calor (que provoca directamente la evaporación), los productos químicos como detergentes, cosmética no adecuada, excesiva limpieza.

Por eso no dejéis nunca de hidratarme si queréis que luego no os ponga mala cara ¿de acuerdo?.

PROTEGER. Todos sabemos que el sol, al igual que el agua, es esencial para la vida, pero también sabemos que este sol puede dañarnos de forma irremediable. Desde hace años se conocen los daños que el sol ejerce, en este caso, sobre mí, pues es un (si no el más importante) de los factores que más inciden en mi envejecimiento. Además puede provocarme quemaduras (y sus correspondientes marcas), manchas difíciles de eliminar y en los casos más graves, cáncer de piel. Y estos daños además, no son visibles inmediatamente sino que yo, los voy acumulando y como tengo mucha memoria, llegará un día en que te lo haré recordar.

Esto no quiere decir que me tengas que tapar por completo sino, que debes protegerme con productos adecuados a la situación y que contengan un SPF (Sun Protection Factor) o factor solar adecuado al momento, para que puedas prevenir estos efectos tan nocivos.

Todo esto que os cuento y que parece un mundo, se puede realizar todos los días en tres minutos por la mañana y otros tres minutos por la noche. Así que, no tienes excusas. Si lo que te pasa es que nunca has tenido esta rutina, no es tarde para empezar.

Recuerda, soy el órgano más grande que tienes y el primero que ve todo el mundo, ¿no quieres que lo que vean sano, luminoso y cuidado?

Soy tu piel

¿Hola?….sí, sí… a ti te hablo…. Soy tu piel.

Ahora que te has decidido a dar el paso de compartir tu vida con otra persona y estás empezando a pensar en invitados, el vestido, el lugar de la celebración… es importante que pienses en mí también.

¿Sabías que soy el órgano más grande que tienes en tu cuerpo? No te lo imaginabas ¿verdad?… por eso tienes que saber cómo soy para poder cuidarme de la mejor manera posible, y no sólo para prepararme para ese gran día tan especial que vais a vivir, sino para ¡TODA LA VIDA!.

En primer lugar deberías saber qué tipo de piel es la que tienes. Habrás oído un montón de clasificaciones, seca, grasa, mixta, sensible…. pero hay tantos agentes que influyen en el aspecto y la salud de tu piel que hay que tener en cuenta muchos factores. Os dejo este dibujo para que visualicéis el ajetreo de vida que llevo. Básicamente estoy formada por tres capas:

Hipodermis: la más interna. Por curiosidad os contaré que la zona dónde esta capa es más gruesa es en la planta de los pies ya que sostengo el peso de todo el cuerpo y necesito un buen apoyo. Y ¿sabéis cuál es una de las zonas del cuerpo donde no existe esta capa?….¿lo adivináis?…pues en el contorno de los ojos, por eso el cuidado tan especial que debéis tener conmigo en esta zona.

Dermis: es la capa situada debajo de la epidermis y su grosor es de 20 a 30 veces mayor que esta última (aunque en el dibujo no lo parezca). Podéis imaginar que es como una malla o red formada por colágeno, elastina, ácido hialurónico, vasos capilares por donde fluye a irrigación sanguínea, folículos pilosos (nacimiento del pelo), glándulas sebáceas, células nerviosas (es donde siento calor, dolor, frío, presión, cosquillas)… Con el paso del tiempo esta red va perdiendo parte de sus componentes por lo que se hacen evidentes la falta de firmeza, densidad, tersura….. Pensad en como reacciono si me pellizcáis en el cuerpo de un bebé o en el de un anciano. La de este último tarda más en volver a su ser debido a que ha ido perdiendo parte de esos elementos que proporcionan mi estructura.

• Y Epidermis, la capa externa, la que tocáis directamente con los dedos. Aquí no existe riego sanguíneo por lo que se nutre de la dermis y, aunque comparándola con la dermis es muchísimo más estrecha, tiene varias capas. Entre ellas destaco la capa basal donde se alojan los melanocitos (causantes de mi pigmento y de la posibles manchas) y de donde surgen las “células nuevas” que viajan hasta la capa cornea donde mueren. Este viaje dura 48 días: 2 semanas el camino desde la capa basal (nacimiento) hasta llegar a la capa cornea y 4 semanas más el atravesar toda la capa cornea donde se acumulan. Esta capa cornea sirve para protegerte pero no debe ser ni muy gruesa ni muy fina, esa es la razón de tener que EXFOLIARME de vez en cuando (una vez a la semana, sería perfecto).

Además de este proceso natural propio que tengo, me afectan también los cambios de tiempo, tus cambios hormonales, la exposición al sol, tu ánimo, tu edad (que es la mía), las dietas, fumar…  Incluso habrás notado que yo no soy la misma en tu rostro que en otras partes de tu cuerpo, es más, incluso en tu rostro, puede que tengas zonas diferentes a otras…. Hay que estar atento a las condiciones en las que me encuentro en cada momento para darme aquello que necesito.

Lo ideal sería tener una piel NORMAL, pero casi me arriesgo a decirte, que eso no existe: sería una piel equilibrada que funciona correctamente, luminosa, fina, suave, tersa y flexible, en la que no se apreciaran zonas de sequedad, poros abiertos, ni otras alteraciones cutáneas como rojeces, bolsas, venitas, etc., ya que correspondería a una persona cuyo sistema circulatorio y linfático funciona correctamente y tiene un metabolismo en perfecto equilibrio. Algo que, como sabemos, no suele suceder debido a los factores agresivos con los que me enfrento a diario.

Lo que sí podemos es distinguir 4 tipos de piel, considerados los más comunes y donde seguro que yo tendré un hueco:

  • Seré SECA: si notas que estoy tirante, opaca, áspera, quebradiza, mis poros son diminutos, tengo arrugas y descamación
  • Seré GRASA: si tengo brillo, mi tacto es aceitoso, los poros están dilatados, tengo granitos y/o puntos negros, sobre todo en la zona de las aletas de la nariz, textura resbaladiza o áspera
  • Seré MIXTA: si ves que tengo zonas que parecen que pertenecen a la piel grasa, especialmente en la zona T (frente, nariz y barbilla) y otras a la piel seca
  • Seré SENSIBLE si tiendo a tener rojeces, irritaciones, tirantez o pico y si me altero ante cualquier cambio hormonal, emocional…

En el siguiente post, “Los Cuidados básicos de la piel del rostro” os explicaré los cuidados imprescindibles que tenéis que darme y las necesidades específicas para cada una de ellas, pero mientras tanto:

¿Qué tipo de piel crees que tienes tú?